miércoles, 6 de octubre de 2021

Viaje a Helsinki: día 4. Un seminario educativo, una videollamada y una fortaleza.

El cuarto día de nuestro viaje comenzó con un seminario sobre el sistema educativo finlandés, impartido por nuestro ya conocido ponente Vesa Ryhänen. 


En su exposición volvió a plantear las líneas generales del sistema educativo finlandés que ya hemos visto estos días: los centros no eligen estudiantes, los colegios no están dirigidos por el gobierno, sino por la comunidad local, mismo núcleo curricular a nivel nacional, aunque flexibilidad del profesor para adaptarlo y demás aspectos que ya hemos comentado. Nos resultó curioso que destacan mucho que el itinerario marcado no tiene “dead ends”, algo así como que no tiene vías muertas, y que un alumno siempre puede cambiar por ejemplo de formación profesional a secundaria, o cursar un grado universitario desde formación profesional. En realidad pensamos que es bastante parecido a nuestro sistema. 


En general, la mayor parte del contenido de la ponencia coincidió con lo que nos contaron en la visita al centro del día anterior. Se generó un pequeño debate cuando Vesa publicó la distribución de las horas por materia. 


Destacó que el rol de profesor es muy respetado en Finlandia, y que los aspirantes a profesores suelen ser estudiantes con una trayectoria brillante (de hecho menos del 10% de profesores consiguen un puesto en la educación “elemental”). Tienen 190 dias lectivos, entre 18 y 24 horas lectivas y 3 horas de reuniones a la semana. 

Una de las preguntas fue acerca de la movilidad del profesorado, que no tiene nada que ver con nuestro sistema. Allí, en la medida en que la contratación es gestionada por cada centro (aunque es responsabilidad del municipio donde se encuentre), implica que cuando algún docente se quiere trasladar tiene que solicitar un puesto en un nuevo centro. Por lo tanto es posible trasladarse, pero no es algo habitual. 

Los salarios de los docentes en Finlandia también nos llamaron la atención: a pesar de que los precios en este país son bastante más elevados que en España, los sueldos no son muy superiores. Los docentes pueden dar clases extra para elevar el dinero mensual que reciben. 


Cabe destacar que, en cuanto a las medidas anticovid, los alumnos de 1º a 5º (de 7 a 11 años) no utilizan mascarillas, mientras que los alumnos de mayor edad sí las usan durante sus clases. Éstas eran repartidas de manera gratuita en las escuelas. En relación a la vacunación, la mayoría de profesores y alumnos están vacunados (los jóvenes recibirán la segunda dosis en las próximas semanas), a pesar de que esta medida no es obligatoria. 

También nos llamó la atención que para las sustituciones de periodos cortos de tiempo no es necesario tener la cualificación de profesor, tienen más flexibilidad a la hora de contratar a este perfil de profesionales. Y tras unas cuantas preguntas más terminamos la primera sesión de la mañana.


Los descansos a veces no lo son tanto, y aunque tuvimos un recreo de 30 minutos,  nuestra compañera Simona (¿de dónde será?) quiso que le contáramos algunos de los proyectos que hemos llevado a cabo en el centro. 


A las 11:30 nos esperaba algo diferente: ya que las autoridades no han permitido asistir a las clases con el alumnado presente, los organizadores planificaron una videoconferencia con ellos. Muy interesante compartir con ellos una “clase”, aunque sea de forma telemática. No obstante, antes de empezar la videoconferencia, nos dieron una noticia inesperada. Se suspendían las visitas a los centros, ya que las autoridades finesas las habían suspendido. Todas, excepto la nuestra a Lauttasaaren, que seguía programada. O sea, que malas noticias en general, pero buenas para nosotros, ya que visitaríamos otro centro.


La videoconferencia vino de la mano de Annukka Kosonen, ponente que ya nos explicó el lunes las caracteristicas del sistema educativo finlandés. En esta ocasión nos habló de la “educación secundaría superior”, que se correspondería con nuestro Bachillerato. 

Una diferencia notable es que se llevan a cabo días de “fiesta”, en los que se preparan bailes, o “días de relax” en los que el alumnado pasa de unas aulas a otras con la finalidad de jugar a diversos juegos. 

Tras intentar solucionar unos problemas técnicos, pudimos conectar con una escuela en la que los alumnos nos enseñaron dónde y cómo se llevan a cabo sus clases. Utilizando un móvil, fueron los chicos y chicas quienes mostraron las diferentes dependencias de su instituto, su plataforma de mensajería y comunicaciones (llamada WILMA, equivalente a nuestro Rayuela), y finalmente contestaron a las preguntas de los asistentes en un perfecto inglés.


Así terminó una de las actividades más interesantes de este curso, ya que finalmente pudimos conectar realmente con institutos y alumnos (¡con actuación musical incluida!), incluso aunque fuera de manera virtual. 


Por cierto, en nuestro anterior post no incluimos un animal como habíamos prometido, así que aquí van dos nuevos (¿sabéis ya por qué están ahí? ¡Pronto os lo contamos!):


¡Tarde libre! ¡Yuhu! El plan elegido fue visitar el fuerte de Suomenlinna, patrimonio de la UNESCO. Para acceder allí, cogimos un barco, y comprobamos una vez más, la confianza bidireccional de los finlandeses: el gobierno confía en que los ciudadanos hagan lo que tienen que hacer, pagar su billete, y los ciudadanos pagan su billete sabiendo que al 99% no se lo van a pedir y confían en que el gobierno va a hacer buen uso de ese dinero. 

Una vez allí, la verdad es que quedamos maravillados con este bello paraje; nos acompañaron en el camino una compañera de Sabadell y otra de Teruel, perdón de Alcañiz. Entre árboles con colores intensos de otoño, casas de hobbits y paseos por la muralla, aprovechamos para cumplir un par de retos planteados por los alumnos: uno de ellos el que veis a continuación.

Y así llegamos al fin de la jornada de nuestro 4° día de curso. Seguimos trabajando, ¡seguimos aprendiendo! 


Alejandro y Miguel.


martes, 5 de octubre de 2021

Viaje a Helsinki: día 3. Early morning, Porvoo y primera visita educativa.

La última imagen que tuvieron nuestros amigos griegos ayer fue de un grupo de españoles en un Irish pub. Cuando nos los encontramos en el desayuno lo primero que nos preguntaron fue: ¿qué hicisteis anoche que destrozasteis las redes? No está mal empezar con un chiste a las 7 de la mañana, nos esperaba un día con un programa muy exigente. Por la mañana estuvimos en Porvoo, un pueblo pesquero a una hora de Helsinki con una historia impregnada con retazos de Rusia, Suecia e incluso Estonia. 

La guía nos explicó que la confluencia de personas de diferentes orígenes propició un ambiente muy adecuado para los negocios. Después de la visita, en el escaso margen de tiempo con que contamos, dimos un agradable paseo por la zona comercial y turística y nos metimos en un acogedor café. Allí pudimos observar que algunos de nuestros compañeros de curso ya estaban aprovechando el receso para tomar la comida principal del día: distintos países, distintas culturas, distintas horas para comer. 


Eso es lo que hicimos nosotros al llegar a Helsinki de nuevo, comer. Y lo hicimos en un lugar emblemático de la ciudad: la biblioteca. Nos acordamos mucho de nuestros compañeros Rubén, Eva y Jose con los que hemos estado trabajando en el proyecto de aula del futuro. Los espacios eran realmente impresionantes e innovadores. 

Tras este breve tour, llegaba uno de los platos fuertes de nuestra formación: la visita a los centros.


La escuela a la que asistimos, llamada Karakallio Kuoku, se construyó hace 50 años, pero fue restaurada hace 5. Por tanto, los espacios fueron los protagonistas, como podéis ver a continuación. 

No solo los alumnos se benefician de estos espacios, sino también los docentes del centro: todos tienen amplias zonas de descanso y de trabajo, todo totalmente amueblado y decorado en un estilo moderno (incluso se pueden encontrar obras de arte de un museo cercano). Nos llamó la atención que todas las aulas (Historia, Matemáticas, Inglés) contaban con un espacio que integraba un grifo con una pila, armarios y cubos de reciclaje bien delimitados. Para nuestra anfitriona Riitta Micola es tan cotidiano que le costó entender la pregunta. Le trasladamos también algunas preguntas de nuestros alumnos, en este caso sobre las clases de Educación Física  y la vacunación del alumnado.


De todo lo que hemos aprendido, los siguientes puntos son los que nos parecieron más interesantes:

  • Ratio máxima de alumnos: 22 (en otras escuelas la ratio es mayor, hasta de 30 alumnos).

  • Los estudiantes son quienes se desplazan a las diferentes aulas.

  • Algunos profesores imparten dos asignaturas diferentes (hay 40 para 400 alumnos).

  • Las asignaturas no tienen un currículo fijo, y es el docente quien elige qué tratar.

  • Su sistema de mensajería oficial y otras comunicaciones (nuestro Rayuela) es de pago.

  • No se aceptan pagos de las familias, ni siquiera para excursiones. 

  • Los profesores tienen diferente salario, según las asignaturas que imparten (el número de horas de cada uno varía para que el salario se equilibre).


¡Seguimos aprendiendo!


Alejandro y Miguel.

lunes, 4 de octubre de 2021

Viaje a Helsinki: día 2. Otro tour, ruido y más aprendizaje.

Los estragos que causa el áspero y rudo clima de Helsinki hace que las reparaciones de las obras públicas sean continuas. Y el ruido continuos de obras no marida bien con una visita guiada con una guía sin altavoz y un tono de voz extremadamente bajo. Aún así pudimos comprobar que la visita confirmaba muchas de las informaciones que nos dieron en nuestro primer tour guiado (nuestro amigo Ed, ¿recordáis?). 


Visitamos la catedral luterana, de un estilo austero y neutro, como corresponde en esa confesión religiosa. También nos acercamos a la universidad. Mismo estilo austero. Alejandro tuvo que sujetar a Miguel, que al ver que había un piano en el aula magna, a punto estuvo de saltarse los protocolos y dar un recital. ¡La verdad es que hubiera estado genial!

La esencia de estos programas es compartir y enriquecernos entre todos los docentes. Por ello siempre estamos dispuestos a aprovechar cada pequeña conversación con nuestros compañeros europeos: eso es lo que hicimos hablando con Simona, una profesora checa con experiencia Erasmus, que se mostró interesada en nuestros trabajos por proyectos, ya que a ella le gustaría impulsar esa metodología en su centro.

 


Fue el día de compartir también observaciones y pequeñas reflexiones con personas de Grecia, Hungría, Alemania, Polonia y por supuesto... con españoles. Durante el tour, estuvimos cazando animales, ¿esto de qué va? Si tienes curiosidad, puedes investigar; en cualquier caso, ese misterio lo desvelaremos más adelante. De momento, este es el animal de hoy.


Finalizamos la visita con una sensación agridulce, puesto que en nuestra humilde opinión podría haber sido bastante mejorable y sellamos el tour con una foto frente al cartel de Helsinki, junto a dos compañeros de Teruel.


Una hora aproximadamente para el almuerzo, a una hora poco española, las 13 horas aquí, la 12 en España, y preparados para el curso. 


Empezamos el curso a las 14:00. El café siempre ayuda cuando manejas un horario que no es el tuyo. 


Empezamos nuestra sesión con una pregunta general que nos propuso la ponente, Annukka Kosonen, “What have you heard about Finnish education?”. Esa cuestión inicia una gigantesca mesa abierta con preguntas de todo tipo a la ponente. Algunas de los aspectos que tratamos, y que resuelven varias de las preguntas de nuestro alumnado en su Padlet (3º ESO y 4º ESO):

  • Los profesores tienen 11 semanas de vacaciones.

  • Las notas no se justifican ante una autoridad educativa. 

  • En Finlandia, en contra de lo que se cree, los alumnos tienen tareas para casa, aunque no son abundantes, como pueden ser en otros países europeos. 

  • Consideran que el descanso es muy importante, hay 15 minutos entre clase y clase; eso si, las sesiones duran 75 minutos en secundaria y 45 en primaria. Esta es la clave del éxito en su opinión, junto con el hecho de que los menús para estudiantes son gratuitos y por tanto están todos bien alimentados, y que el profesorado está muy motivado y motiva así a los alumnos también. 

  • El currículum es muy abierto, no está fijo. 

  • Una vez al año el docente tiene que entrevistarse con un superior y hacer un informe sobre el curso escolar. Suele llevar 45 minutos. 

  • Existen 4 o 5 “terms” al año (dependiendo de la escuela), a diferencia de nuestros 3 trimestres, en los que los alumnos pueden elegir cambiar las asignaturas que cursarán durante las siguientes semanas.

  • La manera de evaluar es diferente en Finlandia: las notas van del 4 (suspenso) al 10.


Tras la interesante charla de Annukka, acabamos el curso con unas normas de seguridad y cordialidad que deberemos seguir de cara a la visita a los centros de educación que se nos asignaron para el martes y el jueves. En este caso es Stephanie, la coordinadora irlandesa, quien se ocupa de esta tarea, y no quiso acabar su charla sin ponernos deberes: tendremos que realizar un “Porfolio de participantes” que habrá que entregar el último día del curso. Este porfolio tendrá que incluir una reflexión individual sobre el aprendizaje (diario de aprendizaje), así como una presentación grupal de aprendizaje que será expuesta ante el resto de participanetes. Esta presentación debe contener lo que hemos aprendido sobre el sistema educativo finlandés, la fotografía más representativa de nuestra experiencia en el país, y una aplicación práctica que trataremos de incluir en nuestras clases una vez volvamos a la realidad educativa extremeña.


Por último, ya tras las charlas de la jornada con una temperatura en la sala quizás inferior a la deseada, llegó la hora de socializar en un entorno menos oficial y más cálido con varios de los docentes que nos acompañan en esta privilegiada experiencia.


¡Seguimos aprendiendo!


Alejandro y Miguel.


domingo, 3 de octubre de 2021

Viaje a Helsinki: día 1. Un parque, esculturas y el comienzo de la formación.

 Día 1


Domingo día de descanso... ¡Pues no! En pie a las 7:30. La recepcionista del hotel nos dio varios horarios para desayunar, y elegimos la más temprana para aprovechar la mañana. Objetivo: identificar los sitios más emblemáticos de Helsinki, pero en esta ocasión dirigidos por un guía profesional. 



Nuestro anfitrión fue Ed: un irlandés hispanohablante que acabó en esta ciudad persiguiendo el amor. En el trayecto de la visita nos contó la gran influencia del imperio soviético en esta tierra. Su papel bidireccional en la Segunda Guerra Mundial y su estrecha relación con Suecia, su país vecino. Hasta tal punto que el sueco es lengua oficial. Tras el “free tour” y dar buena cuenta de nuestro almuerzo (¿albóndigas finlandesas? No de momento) nos animamos a asomarnos en Instagram. Los que tuvieron la suficiente rapidez, pudieron ver un unicornio en nuestra transmisión en directo, una información necesaria para responder a una de nuestras cuestiones del día. Felizmente la respuesta más votada. 





Tras dedicar tiempo a nuestras redes sociales y del siempre necesario café nos dirigimos al hotel, lugar de encuentro de nuestro curso. Allí nos registramos y comprobamos que los asistentes al curso eran mucho más numerosos de los que nos gustaría; no porque no nos guste compartir experiencias y conocimiento con nuestros amigos europeos, sino porque opinamos que es menos operativo que trabajar con grupos más reducidos. En cualquier caso, lo veremos a medida que avance el curso. 

En un amplio auditorio nos recibieron a los 16 países con representación en esta formación estructurada. Desgranaron los contenidos del curso y nos dieron una sorpresa muy agradable: a pesar de que no podremos ir a los centros mientras están los alumnos, han conseguido que podamos asistir a algunos de ellos fuera del horario escolar. En esas jornadas podremos preguntar a los docentes de Finlandia cuestiones planteadas previamente por nuestros compañeros y alumnos en España, a las que daremos traslado. 

También hicieron referencia a los protocolos seguidos para que este curso fuera posible: certificado con pauta de vacunación completa, prueba PCR negativa y uso de mascarilla FPP2 durante la realización de la formación. 





Nos llamó la atención que el ponente comentara que en Finlandia se siguen escrupulosamente las medidas de seguridad, cuando nosotros hemos comprobado que la realidad es que casi nadie utiliza mascarilla por la calle, y son pocos los que la utilizan en interior. 

Después de un café durante el que solucionaron algún problema técnico, Vesa Ryhänen, profesor de historia y vicedirector del Lintumetsän koulu, en Espoo, una ciudad muy próxima a Helsinki que visitaremos el martes por la tarde, expuso algunos aspectos de la historia y cultura finlandesa, necesarios para contextualizar el sistema educativo que vamos a estudiar. Pudimos comprobar que muchas de las cosas ya las sabíamos gracias a nuestro amigo Ed, el guía de nuestra visita matinal. Algo muy llamativo y que conecta con la importancia del papel de la mujer en este país (fue el primero en el que se reconoció su derecho a voto en 1906) es que todos los partidos políticos tienen como máximo representante a una mujer, algo que no se da en ningún otro país que sepamos. Aunque no todo es perfecto: en Finlandia los hombres ganan más que las mujeres, al igual que nuestro país y otros muchos, según las estadísticas.


Antes de terminar la ponencia, Miguel tuvo la oportunidad de trasladar algunas de las preguntas que los alumnos de 3º y 4º de ESO incluyeron en un cuestionario que se realizó en clase, acerca de temas religiosos y sus diferencias con las tradiciones españolas.

Finalmente introdujo algunos datos relacionados con la estructura de su sistema educativo que iremos conociendo con detalle.


¡Seguimos aprendiendo!


Alejandro y Miguel.

sábado, 2 de octubre de 2021

Viaje a Helsinki: día 0. Un coche, un avión y... ¡Finlandia!

Como docentes que trabajan en Extremadura, sabemos que desplazarse al extranjero no es sencillo. No es necesario mencionar la huelga de Renfe: lo relacionado con trenes no nos afecta puesto que damos por hecho que no van a funcionar con normalidad. Teniendo esto en cuenta, salimos en coche desde Cáceres con suficiente tiempo de antelación para atajar cualquier imprevisto que pudiera suceder. Imprescindible parada para tomar el café de rigor, donde intercambiamos anécdotas típicas de provincianos que toman un avión de cuando en cuando.
Retomamos viaje hacia Madrid, donde después de una cena agradable nos dirigimos al hotel para descansar y reponer fuerzas antes del vuelo. Extraña sensación al llegar al aeropuerto. Después de una larga temporada sin normalidad, nos pareció asombroso poder tomar un avión con destino a un país nórdico. Cabe destacar que en un aeropuerto no saturado de viajeros, las normas de seguridad se siguen de manera rigurosa, lo cual nos hizo sentir muy seguros. Pasaporte, certificado COVID, billete, check-in, maleta, control de seguridad (calzado fuera, cinturón fuera, ordenadores a la vista….) Todo bien. Por cierto, si vais a viajar no olvidéis quitaros el reloj al pasar el control. El de Miguel se quejó bajo el arco de seguridad. Una vez salvados los “escollos” tocó relajarse con un desayuno en la terminal. Revisamos salida: puerta K68, embarque a las 9:45. Finlandia, ¡allá vamos!
1,2,3,4 horas y… tervetuloa Helsinkiin! Una de las condiciones que contempló la organización del curso era, además del certificado de vacunación, una prueba negativa PCR. En el mismo instante en que hicimos el check-in del hotel, nos llegó el resultado (negativo) de la prueba. ¡Viva! Miguel y Alejandro son grupo “burbuja” oficialmente. La tarde dio para una vuelta de reconocimiento por la ciudad. Tuvimos ocasión de ver una manifestación por el cambio climático, entre otras cosas (el traductor de google nos pudo ayudar lo justo) y nos acordamos de la sensibilidad de nuestro amigo y compañero Rubén con esta temática tan importante. El tiempo justo para acercarnos a la Catedral y ver lo majestuoso de las construcciones finesas, comprobar que lo que para nosotros es frío, para algunos habitantes de este gélido país es una oportunidad para darse un baño e intentar ir tomando el pulso poco a poco de esta bella ciudad. Para rematar el día, y no queriendo arriesgar mucho, dimos cuenta de una hamburguesa (ya habrá tiempo de probar comidas típicas del lugar) y nos tomamos una pinta de cerveza de una marca local (Karjala). Extraña sensación la de cenar a las 18.30 hora española, pero todo es cuestión de acostumbrarse. Veremos a ver los siguientes días. ¡Deseando empezar a aprender de nuestros compañeros finlandeses.
Alejandro y Miguel.